La historia de la salvación - Abrahán (Parte II)

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Objetivo: Tras estudiar la segunda (y última) alianza que Dios hace con Abrán, que los participantes entiendan la manera increíble en que Él cumple sus promesas y que por los hechos que se describen aumenten su reverencia ante Él.

MATERIAL INTRODUCTORIO

¿QUÉ NECESITAMOS SABER SOBRE ESTA LECTURA?

Lea: Génesis 16:2-4, 17:1-11, 22:1-18

CONTEXTO

Contexto en la historia de la salvación: Abrahán Parte II

Contexto para nuestro estudio hoy: En manos propias

Pasan diez años, todavía Abrán no tiene heredero y en un momento de desesperación, Saray le dice a Abrán que tomen la situación en sus propias manos. Saray le da a su esclava Agar para que con ella Abrán continúe su linaje. Abrán no protesta y se acuesta con Agar, a quien trata como una “madre gestante”. Ella concibe a un hijo, Ismael, pero esto no fue el camino que le indicó Dios. No obstante, porque Ismael es hijo de Abrán, y Dios cumple con Sus promesas, los descendientes de Ismael llegarían a ser una nación entera, tradicionalmente los árabes.

Al principio, parece que Dios guarda un silencio con respecto al comportamiento de Abrán, pero más adelante, unos detalles de la narrativa revelan las consecuencias. Después del incidente con Agar, la narrativa salta a la próxima vez que Abrán habla con Dios, trece años adelante.

Génesis 17:1-11

Esta vez, el tenor de Dios es diferente: “Yo soy El Sadday (Dios Todopoderoso), anda en mi presencia y sé perfecto” (Gn 17:1). Ahora, Abrán se postra ante Dios y Él le presenta una segunda promesa: la de ampliar Su alianza de manera que no sólo surja una nación del linaje de Abrán, sino un reino además. Dios sella Su promesa con otra alianza, la cual a primera vista pareciera premiar la promiscuidad del patriarca. Sin embargo, con atención a los detalles vemos que, como un buen padre, el Señor sabe aprovechar la situación para darle una lección a Abrán.

Dios explica que la alianza consiste en la circuncisión, la cual da signo de la alianza y sirve como correctivo por el pecado de Abrán. Se aplica el castigo justo en donde se erró. Dios también cambia el nombre Abrán (“padre excelso”) a Abrahán (“padre de multitudes”); al mismo tiempo se cambia el nombre de Saray a Sara. Un cambio de nombre significa un cambio de misión, y “multitudes” descenderán de sus hijos Ismael e Isaac, a pesar de que este último no ha nacido en este momento. Dios va a bendecir a Abrahán con muchos descendientes y su plan incluye la maternidad de su esposa Sara.

Abrahán y su casa obedecen: Dios es fiel y dentro de un año, por fin Sara concibe y da luz a Isaac, el hijo de la promesa (Gn 21:1-3).

CLIMAX: LA ÚLTIMA PRUEBA DE ABRAHÁN

Génesis 22:1-18

Pasan los años y Dios va a poner a Abrahán la mayor y última prueba de la confianza que tiene en Dios Padre y Sus planes. Esta vez, Dios llama a Abrahán a tomar a su hijo Isaac, el heredero de las promesas y a sacrificarlo en holocausto. Si antes Abrahán tenía preparado un “plan B”, ahora vemos algo diferente: él calla y obedece.

Abrahán sujeta a la espalda de Isaac la leña para el holocausto, y juntos, suben la montaña. Isaac pregunta a su padre “¿dónde está el cordero para el holocausto”?, a lo que responde Abrahán, con una confianza total, “Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío” (Gn 22:7-8). Luego Abrahán construye un altar y allí acuesta a su hijo, atado con cuerdas.

Abrahán alza el cuchillo para matar a su hijo, pero en el último instante, un ángel le habla: “No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu único hijo” (Gn 22:12). Abrahán por fin se muestra dispuesto a confiar en el señor en todo. El sacrificio en holocausto sí se lleva a cabo, pero con un carnero que se trabó en un zarzal holocausto en lugar de Isaac.

Dios prueba a Abrahán para saber si está dispuesto a dejar sus propios planes para seguir a Dios. Frente el cambio de corazón que ha ocurrido en Abrahán, Dios sella Su última promesa con un juramento: jura por Sí mismo que por medio de los descendientes de Abrahán toda familia podrá entrar en las bendiciones de la alianza más grande: la familia de Dios.

APLICACIÓN A LA VIDA: EL SEÑOR PROVEERÁ

Más que una prueba sencilla del corazón de Abrahán, Dios Padre proporciona esta serie de sucesos como presagios del sacrificio de Su Hijo Jesús en la cruz. La tabla a continuación traza los paralelos entre los preparativos del sacrificio de Isaac y el sacrificio futuro de Jesús.

The Story of Salvation - Spanish - Abraham Part 2 - Image 1

El sacrifico de Jesús no sólo paralela la atadura de Isaac, sino es el cumplimiento de los mismos hechos antiguos. Abrahán le puso un nombre al sitio en el Monte Moria que recordaba la bondad de Dios, puesto que allí Dios proveyó un carnero para sacrificar: “Abrahán llamó a aquel lugar ‘Yahvé provee’, de donde se dice hoy en día: ‘En el monte Yahvé se aparece’” (Gn 22:14). Conste que el versículo dice “se aparece”, no “se apareció”, lo cual apunta a que el Señor sigue obrando desde aquel monte: el Señor mismo “se aparece” en Jesús, el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo y quien realiza la bendición mundial prometida a Abrahán.

El sacrificio de Isaac tomó lugar cerca de la ciudad de Salem. Para conmemorar la providencia de Dios, los israelitas cambiaron el nombre de la ciudad de Salem, agregando el prefijo “yireh”, que significa “el Señor proveerá”. Como un midrash judío (un comentario sobre la Torá) observa, Abrahán lo llamó “yireh” y Sem lo llamó “Salem”, de forma que los dos nombres se combinaron. Esto es el origen probable del nombre de Jerusalén, de “Yireh-Salem” (Louis Ginzberg, The Legends of the Jews, vol. 1). Israel valora tanto las promesas de Dios que el pueblo cambió el nombre de la ciudad.

Pero, ¿cómo proveería Dios? Como leemos en Génesis, Abrahán confiaba en que “Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío” (Gn 22:8, Biblia de Jerusalén). Dios entregaría no sólo un cordero en su tiempo, sino se entregaría a Sí mismo.

En Jesucristo, estas promesas se cumplen. Jesús es el verdadero Cordero de Dios, Dios mismo, como ofrenda por nuestros pecados. Dios detuvo a Abrahán para que no sacrificara a Isaac, pero no detendría el sacrificio de su propio Hijo Amado. Además, el sacrificio de Jesús ocurre fuera de la ciudad de Jerusalén, no tan lejos del sitio de la atadura de Isaac. Por último, el sacrifico de Jesús en la cruz es la bendición prometida para el mundo entero, que redime a la humanidad del pecado y la muerte.

RESUMEN

En este capítulo aprendemos que, después del tomar en manos propias la situación y de ver el fracaso de sus intentos, Abrahán por fin obedece a Dios e incluso hace los preparativos para sacrificar a Isaac su hijo y heredero, y lo hace sin dudar en lo que Dios le ha pedido. En el último momento Dios interviene deteniendo el sacrifico y salvando a Isaac. Hace una alianza con Abrahán, la cual abarca a toda su tribu. Esta alianza llega a su culminación trascendental en Jesucristo, el Cordero que Dios provee. El símbolo de las estrellas nos recuerda de la manera maravillosa en que Dios cumple con Sus promesas.

Agradecemos a los siguientes autores, cuyos estudios ofrecen sendas para profundizar los conceptos expuestos en este capítulo:

Hahn, Scott. A Father Who Keeps His Promises. Cincinnnati, OH: Servant Books, 1998.

Gray, Tim, and Jeff Cavins. Walking with God. West Chester, NY: Ascension Press, 2010.

Sri, Edward, and Curtis Martin. The Real Story. Golden, CO: Epic Publishing, 2012. 

GUÍA DE PREGUNTAS PARA SU ESTUDIO BÍBLICO

Recordatorio para el misionero del objetivo del capítulo: Tras estudiar la segunda (y última) alianza que Dios hace con Abrán, que los participantes entiendan la manera increíble en que Él cumple sus promesas y que por los hechos que se describen aumenten su reverencia ante Él.

INTRODUCCIÓN:

1. ¿Qué es algo en tu vida que te dejó maravillado? ¿Qué fue y qué es lo que tenía que lo hizo extraordinario?

(Léase en voz alta a su grupo).

Hoy vamos a seguir aprendiendo de la vida a Abrahán. Cuando lo dejamos, Abrán estaba mirando el cielo en pleno sol de la tarde y Dios le dijo que sus descendientes serían como las estrellas que ni se veían. Abrán confió en Dios y hoy vamos a ver la manera maravillosa en que Dios cumple su alianza con el patriarca.

CONTEXTO: EN MANOS PROPIAS

Lea Génesis 16:2-4

2. ¿Qué le dice Saray que haga su esposo Abrán?

Respuesta: Le dice que se acueste con su esclava Agar para empezar un linaje de descendientes.  

3. Abrán ya tiene mucho tiempo caminando con Dios. Al acostarse con Agar, ¿qué piensan Ustedes que Abrán quería lograr?

Respuesta: Abrahán quería seguir un plan alternativo, y tomó la situación en manos propias en vez de esperar a que el Señor actuara.

Lea Génesis 17:1-11.

4. Después de la desobediencia de Abrán, Dios restablece Su alianza con él. ¿Les parece que Dios lo deja sin castigo ni consecuencias?

Permita los comentarios.

5. ¿Qué le dice Dios a Abrán, ahora Abrahán, que debe hacer como parte de la alianza y cómo es esta estipulación adecuada después de su pecado con Agar?

Respuesta: Él y todos los hombres de su casa deben circuncidarse. El castigo de Abrahán cae justo en donde se cometió el pecado. Dios quiere que Abrahán se acuerde de la parte de su vida en la que dejó de confiar en Dios y da a Abrahán un signo en el cuerpo para recordarle a procurar que no vuela a caer en las mismas.

CLIMAX: LA ÚLTIMA PRUEBA DE ABRAHÁN

Lea Génesis 22:1-18

6. ¿Qué le pide Dios a Abrahán que haga en este pasaje?

Respuesta: Le pide a Abrahán que mate a su hijo Isaac para sacrificarlo en holocausto.

7. Esto parece extremo: ¿qué creen que Abrahán estaba pensando cuando Dios le mandó que hiciera eso?

Permita los comentarios.

8. Cuando Isaac pregunta a Abrahán sobre cómo van a sacrificar un cordero, ¿qué respuesta le da Abrahán? ¿Qué dice esta respuesta sobre la fe de Abrahán?

Respuesta: Abrahán dice “Dios proveerá el cordero”. Abrahán ya muestra una transformación interna: con una mayor confianza en la providencia de Dios, ahora cree firmemente que Dios le dará todo lo que necesite, y que, pase lo que pase, Él cumplirá con todo lo que ha prometido.

9. Después de esta prueba de la confianza de Abrahán, Dios hace su tercera y última alianza con él: ¿qué es lo que promete?

Respuesta: Dios promete que bendecirá a todas las naciones por medio de los descendientes de Abrahán. Dios ¾por medio de la familia de Abrahán¾ invita al mundo entero a integrarse a la familia de Dios.

APLICACIÓN A LA VIDA: EL SEÑOR PROVEERÁ

(Léase en voz alta a su grupo.)

Esta historia es bastante increíble, pero quizás lo más maravilloso es la manera en que Dios cumple con la promesa que hace a Abrahán. Más que una prueba sencilla del corazón de Abrahán, Dios Padre organiza esta serie de sucesos como presagios del sacrificio de Su Hijo Jesús en la cruz. La tabla a continuación traza los paralelos entre los preparativos del sacrificio de Isaac y el sacrificio futuro de Jesús.

The Story of Salvation - Spanish - Abraham Part 2 - Image 2

El sacrifico de Jesús no sólo paralela la atadura de Isaac, sino es el cumplimiento de los mismos hechos antiguos. Abrahán le puso un nombre al sitio en el Monte Moria que recordaba la bondad de Dios, puesto que allí Dios proveyó un carnero para sacrificar: “Abrahán llamó a aquel lugar ‘Yahvé provee’, de donde se dice hoy en día: ‘En el monte Yahvé se aparece’” (Gn 22:14). Conste que el versículo dice “se aparece”, no “se apareció”, lo cual apunta a que el Señor sigue obrando desde aquel monte: el Señor mismo “se aparece” en Jesús, el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo y quien realiza la bendición mundial prometida a Abrahán.

El sacrificio de Isaac tomó lugar cerca de la ciudad de Salem. Para conmemorar la providencia de Dios, los israelitas cambiaron el nombre de la ciudad de Salem, agregando el prefijo “yireh”, que significa “el Señor proveerá”. Como un midrash judío (un comentario sobre la Torá) observa, Abrahán lo llamó “yireh” y Sem lo llamó “Salem”, de forma que los dos nombres se combinaron. Esto es el origen probable del nombre de Jerusalén, de “Yireh-Salem” (Louis Ginzber, The Legends of the Jews, vol. 1). Israel valora tanto las promesas de Dios que el pueblo cambió el nombre de la ciudad.

Pero, ¿cómo proveería Dios? Como leemos en Génesis, Abrahán confiaba en que “Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío” (Gn 22:8, Biblia de Jerusalén). Dios entregaría no sólo un cordero en su tiempo, sino se entregaría a Sí mismo.

En Jesucristo, estas promesas se cumplen. Jesús es el verdadero Cordero de Dios, Dios mismo, como ofrenda por nuestros pecados. Dios detuvo a Abrahán para que no sacrificara a Isaac, pero no detendría el sacrificio de su propio Hijo Amado. Además, el sacrificio de Jesús ocurre fuera de la ciudad de Jerusalén, no tan lejos del sitio de la atadura de Isaac. Por último, el sacrifico de Jesús en la cruz es la bendición prometida para el mundo entero, que redime a la humanidad del pecado y la muerte.

10. Después de ver estos paralelos y el cumplimiento increíble que Dios hizo de Sus promesas, ¿cuáles son los detalles más sobresalientes para Ustedes y por qué?

Permita los comentarios.

11. En el primer estudio sobre Abrahán, hablamos del efecto de “Lot”, que existe la tendencia en todos nosotros a aferrarnos a un “plan B”, por si las cosas en la vida no salgan como esperamos. En esta semana, vimos cómo Dios cumplió Sus promesas una vez que Abrahán puso su confianza total en Él. Ahora piensa en tu vida:¿has visto que Dios te bendice cuando confías más en Él?

Permita los comentarios.

RESUMEN

(Léase en voz alta al grupo.)

En este capítulo aprendemos que, después del tomar en manos propias la situación y de ver el fracaso de sus intentos, Abrahán por fin obedece a Dios e incluso hace los preparativos para sacrificar a Isaac su hijo y heredero, y lo hace sin dudar en lo que Dios le ha pedido. En el último momento Dios interviene deteniendo el sacrifico y salvando a Isaac. Hace una alianza con Abrahán, la cual abarca a toda su tribu. Esta alianza llega a su culminación trascendental en Jesucristo, el Cordero que Dios provee. El símbolo de las estrellas nos recuerda de la manera maravillosa en que Dios cumple con Sus promesas.

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